La Esfinge. Una aventura a la Peruana.

“Creo que una de las claves más importantes de la escalada es aquella donde nos vemos envueltos por muchos años en esto y no volvemos a tener esa motivación que nos llevo a escalar, pero,  muchas veces olvidamos cual es el verdadero reto que nos propusimos cuando comenzamos a escalar y ese es el punto donde la escalada que es un juego simple el cual inicia cuando caminas con tu compañero hacia cualquier pedazo de roca que nos maravilla por su belleza y se nos viene a la cabeza el como rayos vas hacer para llegar a la cima, es un juego muy simple, realmente no existe motivo alguno para cambiarlo, cada quien busca sus escalones para poder llegar al siguiente nivel que en realidad para mi es la aventura que esto implica, por tanto, escalar en algo desconocido sin tener muy poca información, me regresa a ese punto de inicio del juego”.

Tengo miedo, fue lo ultimo que le dije a Giova antes de que comenzara el ultimo largo de la Cruz del Sur, intente hacerlo pero algo dentro de mi no me dejaba el miro hacia arriba y me dijo: – “Vamos por ahí que se ve fácil”- pensé que se iba a enojar pero simplemente me pidió el equipo y que nos llevaría hasta la cumbre, mateo exhausto reflejaba en su rostro la angustia del agotamiento que comienza a ejercer presión sobre el cuerpo.

En realidad estábamos pensando en que no queríamos perdernos nuevamente así que la línea mas obvia era la directa que se encontraba sobre nosotros la cual se veía bastante vertical y que probablemente nos llevaría directo a la cumbre. Teníamos mucho frio cruce unas palabras con mateo de como había sido la escalada y llegamos a la conclusión que fue algo nuevo para cada uno de nosotros, sin embargo, solo pensábamos en salir lo mas rápido posible. Cuando hubo  el grito de “¡salvo!”, con el ultimo rayo de luz comencé a escalar tan rápido como podía y supe que estaba escalando algo muy fácil y que no existía razón del porque tener miedo, pero muchas cosas en la vida nos enseña que en ciertos momentos debemos aceptar claramente nuestros sentimientos.

Creo que ciertas circunstancias en la vida nos lleva a  reflexionar sobre cosas redundantes de nuestro ser donde la vida es nuestra y por ningún motivo queremos perderla, solo pensaba en porque carajos me dio tanto miedo y creo que uno de los detonantes fue al comenzar el largo anterior donde escale unos metros hasta una pequeña repisa buscando  poner un seguro para continuar por uno de esos famosos diedros ciegos que suelen formarse en el granito y que abundaban en la esfinge, como pude puse un pequeño stoper del No. 4  continuando con el recorrido sobre un diedro dando un par de movimientos mas, de repente sentí que  la regleta del píe izquierdo se rompió al hacerle presión y resbale pensando en  el stoper, rasguñe fuertemente la roca hasta que quede parado nuevamente sobre la repisa es mas ni siquiera alcance a hacerle tención a la pequeña protección, lo que causo en mi una conmoción interna de angustia ya que si no me detiene la repisa probablemente el stoper no aguantaría y caería sobre la siguiente repisa donde estaban mis compañeros.

Entre nosotros los escaladores y sobre todo en condiciones extremas como estas, la idea es la de no caer por ningún motivo por mas que tengas tu seguridad de una cuerda y alguna protección ya que por lo general las caídas son largas y expuestas donde cabe la posibilidad de lesionarse gravemente, tal vez no morir pero a nadie le agradaría romperse un hueso en una pared y sobre todo demasiado lejos para que un equipo de rescate pueda ayudar. Así que se me vinieron  a la cabeza todas esas historias de escaladores y montañistas que superaron un momento trágico en la montaña y que hoy en día se  ven en especiales de televisión como el programa de sobreviví en mi caso ya había sufrido un accidente en la montaña, afortunadamente solo fue un hueso, pero ya sabia del sufrimiento en carne propia de lo que es un rescate en estas condiciones. “¡Dios no quiero caer nuevamente por ningún motivo!”, continúe escalando.

Fue así como nuestro viaje comenzó desde Bogotá hasta Lima y el grupo se dividió en dos vuelos. Después de resolver un problema con las maletas y haber perdido la conexión en Panamá y conocer la amabilidad de los trabajadores de la aerolínea -estoy siendo sarcásticos –“¡son unos imbéciles!”. Y nuevamente en  Lima  seguimos peleando con la aerolínea, efectivamente nuestro equipaje no había sido registrado, por tanto, perdimos un día completo en el aeropuerto. Conclusión nunca pierdas la conexión del vuelo y más si es en Panamá.

Estando en Huaraz nos reuniríamos con el resto del equipo. Claro esta ellos nos llevaban un día de demás por tanto logramos conectarlos en la Laguna de Llaca a 2 horas desde Huaraz donde realizaríamos la aclimatación, escalando en una pequeña zona de granito y largas placas de slap a una altura de 4.600 msnm.

De regreso a Huaraz tomamos el transporte público que se dirige a la población de Caraz y desde allí rumbo hacia la laguna Parón.

Escalar la esfinge era uno de esas metas que nos propusimos hace varios años donde para algunos este era el segundo intento de cumbre. Sin embargo, esta vez iríamos con mas experiencia y mucho mas motivados, que  para este caso, intentaríamos en primera medida subir por la ruta de la Normal o Ruta del 85 de grado 5.11c 850 mts. Con el objetivo de aclimatar y conocer mejor la pared.  En un día llegamos al campamento base en horas de la tarde, en consenso acordamos escalar la pared  el siguiente día enlazando  todos los largos en un solo día para tener el suficiente tiempo disponible después en el intento clave a la Cruz del Sur nuestro objetivo principal.

Decidimos dividir cordadas Giova, Leo y Mauricio estos dos últimos no tenían mucha experiencia en pared, por tanto, ellos iniciarían más temprano 4 am. La siguiente la conformamos mateo y yo comenzando nuestra escalada a las 7 am. La ruta fue algo normal revivimos el intento que habíamos hecho años atrás abortando cerca de la repisa de las flores.

Alcanzamos a la siguiente cordada en el largo 6 y no logramos pasarlos si no hasta que llegamos a la repisa de las flores (largo 10).  A partir de allí, la línea no era muy clara, tanto así que la mayoría de escaladores que han hecho esta vía se pierden hasta el punto de hacer vivacs de improviso en alguna repisa haciéndoles pasar la peor noche de sus vidas o abortando la vía.

Al seguir vimos que los largos eran relativamente fáciles pero demasiado expuestos con poca protección con la particularidad de secciones con grietas ciegas. Escalábamos rápido y sin rumbo especifico intentando buscar las reuniones; cuando encontrábamos alguna, echábamos un vistazo a la cordada que venia detrás de nosotros quienes efectivamente se encontraban escalando muy cerca a nosotros.

Estando a salvo en dichas reuniones buscábamos cual seria la mejor opción, pensando que estábamos cerca del final tratando de encontrar el un hombro derecho de la pared al cual deberíamos llegar. Ya al final de la tarde casi noche, y que ya sabíamos de hecho que por ningún motivo dormiríamos en la pared, decidimos unirnos y conformar una sola cordada. Ahora éramos 5 y solo uno era el que punteaba y el resto iríamos todos encordados.

Salimos a una repisa y decidimos hacer un largo Traverso de 60 metros hacia la derecha de la pared, pensando que ese era el último largo. Sorpresa cuando nos encontramos parados ante una pared vertical que para poder sobrepasarla se necesitaba un poco más de escalada lo cual ninguno quería hacerla pero que al final de cuentas tocaba hacerlo.

Este era el penúltimo largo el cual no entendíamos ya que estaba bastante duro y expuesto; que difícil sería entender que ese ultimo largo lo hicimos con cierto miedo que cuando Mateo llego hasta la reunión vio a Giova medio petrificado de frío y haciendo de peso muerto con su mismo cuerpo dentro de dos grandes piedras junto a un par de seguros mecánicos en el piso y cuya seguridad no inspiraban ninguna confianza, quien le exclamo que si estaba loco ya que este largo estaba bien difícil y con poca seguridad, o sorpresa que cuando yo lo escale y llegue a la misma reunión tuve el mismo sentimiento de miedo, pero al ver como teníamos que seguir asegurando al resto de la cordada ya era suficiente. En orden de llegada cada uno iba adoptando la postura de peso muerto. El total de largos como resultado fueron 22, aun no entendemos cual es la línea exacta de la ruta pero sabemos que a la 1.10 am con una espectacular luna llena, cielo despejado y temperaturas ambiente bajas. Ahora a buscar el descenso; hay que caminar unos 20 minutos siguiendo el borde de la pared hasta llegar a una cresta de roca que aparece en forma de garganta que une la esfinge con el glaciar del cerro Caraz (6000 msnm) En total son 3 rapeles con dos cuerdas de 60 mts  y termina en una laja de roca que lo llevara hasta la morrena cuyo final será caminar casi 2 horas y media hasta el campo base.

A las 7 pm del 9 de agosto Giova, Mateo y Yo nos encontrábamos nuevamente en la cumbre de la Esfinge, habíamos escalado la ruta de la Cruz del Sur (5.12c 850 mts), fue algo difícil físicamente pero los mas duro fue mental,  estábamos felices pero con ganas de bajar rápidamente y nuevamente a repetir la misma tarea de caminar hasta el punto de rapel para el descenso y con desagrado veíamos la caminata en la morrena de retorno al campo base.

Nuevamente la montaña nos había abierto sus puertas para dejarnos trepar por sus paredes de roca granítica, en la cual,  gastamos un día para dejar fijos los 4 primeros largos de 16 y jumariar muy temprano al siguiente día sobre una línea mas clara con  largos mucho mas expuestos entre los grados 5.11 hasta 5.12c; los mas duros se hallaban  en los 6 primeros con algunos bolts dispuestos en lugares estratégicos, en las sugerencias para hacer esta vía piden llevar algunos clavos, en efecto nosotros no los llevamos, nuestra estrategia era escalar muy rápido y livianos en un solo día, llevando 5 litros de agua y algunas barras energéticas. Ya con los primeros largos montados ahorrábamos mas tiempo y a la 1.30 pm nos encontrábamos en el largo 13 en realidad íbamos muy rápido y logramos saborear la victoria en un tiempo muy corto, pero como siempre los últimos tramos de la pared fueron confusos y perdimos un valioso tiempo, ya que las líneas y las reuniones son muchas y nada obvias pero que al final nos botaron sobre el hombro y cerca de la ultima reunión.

Gracias, Giova, Mate, Valen, Leo y Mao

POR: JAIRO BOGOTA

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