Colombianos en el Monte Vinson

Por:Juan Pablo Ruiz Soto

 

Screenshot_4La expedición al Monte Vinson (4.897 m), como parte del proyecto EPOPEYA COLOMBIA 7 CUMBRES SIN LIMITES, tuvo tres objetivos: Que Nelson Cardona lograra con su prótesis la cima y así continuara el camino a la cumbre más alta de cada continente; invitar a los colombianos a identificar aquello de lo cual debemos desprendernos, para contribuir a construir un mejor país y que todos los miembros del equipo intentáramos la cima del Vinson.

El ascenso al pico, técnicamente no es complejo, pero exige supera una pendiente de 45 grados de inclinación a lo largo de 1.200 metros y presenta una gran exposición en su arista final camino a la cumbre.

Durante el ascenso la temperatura tuvo un mínimo de -40 grados centígrados y fue necesario establecer tres campamentos. El grupo debía transportar por sí mismo el equipo y la comida requerida, pues allí no hay porteadores.

Esta expedición es particular por lo extraño y novedoso del paisaje. La montaña se levanta en medio de una imponente masa glaciar cercana al Polo Sur, en el continente menos explorado del planeta.

En sus costas tiene vida pero a su interior no hay fauna, ni flora, solo hielo y roca, literalmente es un desierto blanco. Las condiciones ecológicas del lugar, frió y seco, hacen que cualquier actividad deje un impacto, si no se hace con mucho cuidado.

ALE, la única empresa autorizada para operar en la zona, tiene montada una logística excelente, como lo que yo nunca antes había visto en una montaña. Todo funciona de manera impecable. Por reglamento debíamos ir con guías, lo cual significaba que yo, como jefe, debía negociar con ellos la estrategia para el ascenso.

Ellos están acostumbrados a guiar grupos donde cada uno se vincula de manera individual y el guía asume la jefatura del grupo. En nuestro caso, éramos un equipo y acordamos cambios a la manera regular como ellos ascendían la montaña.

Los miembros del equipo, todos tienen una importante trayectoria como montañistas o como profesionales en diversos campos. Ser jefe de jefes, no era fácil y se podría generar un gran caos. El apoyo de ellos para hacer de la jefatura, una efectiva jefatura, fue determinante y permitió que todos y cada uno de nosotros asumiera de manera efectiva y grata su rol -comunicaciones, cámara y registro fílmico, logística y aspectos técnicos -.

Algo que hizo fluido el funcionamiento del grupo como equipo, fue hacer explícitos antes de partir, los principios y criterios que regularían el actuar del grupo en la montaña. La seguridad personal, el respeto y bienestar el grupo fueron prioridad. Aún después de finalizada la expedición, el grupo sigue integrado y tiene planes como equipo.

Gracias a un adecuado nivel de entrenamiento, a una buena planificación, a un buen apoyo logístico, a la buena disponibilidad de información sobre el pronóstico del clima y a una adecuada interpretación que de esta información hicimos para definir los movimientos en la montaña, los siete integrantes del equipo, el 17 de enero del 2013, logramos la cima y llevamos a la cumbre la mochila arhuaca con los mensajes y compromisos de desprendimiento de los colombianos.

Estamos contentos y disfrutamos el resultado.

 

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