Cocuy, paraíso amenazado

La “Vuelta a la Sierra” en el Parque Nacional Natural (PNN) del Cocuy como caminata en alta montaña, está considerada uno de los diez destinos más bellos e interesantes del mundo. El PNN del Cocuy es sin duda un paraíso natural que debemos conservar, conocer y disfrutar.

Para montañistas y escaladores es un lugar excepcional. Lo visite por primera vez en el año 1975 cuando durante la Semana Santa con Marcelo Arbelaez y Guillermo Mejía llegamos hasta la base del Pulpito el Diablo.

La leyenda según Eudoro Carreño -habitante paramuno que nos recibió en su casa y nos sirvió de guía-, era que los viernes santos se aparecía el diablo en la cima del Pulpito, de allí su nombre. No había nadie, la soledad era tal, que sentimos que los únicos visitantes en todo el costado sur de la sierra éramos el diablo y nosotros tres.

En 1978 en compañía de Marcelo Arbelaez abrimos una de las primeras rutas de escalada en las paredes orientales, el filar del Ritacuba Negro, simultanemente Sergio Gaviria y Antoine Frave abrían el filar del Ritacuba Blanco. En ninguno de los dos amaneceres que pasamos colgados en las paredes, vimos llegar o pasar caminante alguno por la laguna del Avellanal donde habíamos dejado montado nuestro Campamento Base. Solo el espíritu de la alta montaña, de vez en cuando, nos ayudaba echándole un “ojito” a nuestro campamento.

Durante múltiples recorridos que hice entre los 80 y 90 para ascender sus 24 picos principales en compañía de Cristobal von Rochkirch (Quap) y Roberto Ariano (Pitón) encontrábamos como decimos en Boyaca “uno quiotro verriondo caminante”. Para aquel entonces, la Sierra empezaba a ser destino para algunos pocos caminantes, montañistas y escaladores.

Las cosas han cambiado en estos 37 años. Ahora, no solo me cuesta más trabajo ascender a sus picos por su vía normal, sino que también las visitas al PNN están aumentando vertiginosamente. Según dato de Parques Nacionales Naturales la Semana Santa de este año (2013) ingresaron al PNN del Cocuy 1700 personas. La tendencia de visitas es ascendente, en el 2004 ingresaron 2998 visitantes; en el 2009 fueron 7227 y 9724, en el 2012. La mayoría de los visitantes ingresaron a caballo en paquetes turísticos que invitan al turista a llegar en auto hasta cerca de los límites del PNN y luego tomar un caballo para ir a tocar la nieve.

Esta avalancha de visitantes a caballo, no solo ha desplazado al diablo de su lugar de contemplación los Viernes Santos, sino que pone en alto riesgo la conservación de este paraíso natural patrimonio de todos los colombianos. Sin duda, es importante tomar medidas nuevas y creativas para manejar este creciente flujo de visitantes. Todos los colombianos tenemos derecho a conocer este hermoso lugar pero lo debemos hacer con respeto y asegurando su conservación a perpetuidad para que las futuras generaciones también puedan disfrutar este paraíso natural.

Se están realizando mesas de trabajo en las poblaciones de Guican y Cocuy (Boyacá) para conversar respecto al manejo del PNN y su relación con el desarrollo regional. Es urgente acordar cambios respecto a la forma como se están realizando las visitas y evitar que el deterioro de los ecosistemas naturales obligue al cierre del PNN para los visitantes. Entre las medidas de corto plazo que se están analizando está una tarifa de ingreso diferencial según el tiempo y lugar que el visitante piense permanecer en el PNN y así asegurar los recursos necesarios para el manejo del área de conservación y los lugares para acampar. Se acordó que para respaldar la seguridad de los visitantes estos deben llevar un seguro para practicantes de deporte extremo y caminantes en la alta montaña.

Dado que en alta temporada han ingresado en algunos días hasta 400 caballos al PNN, la determinación de UAESPNN para mejorar la capacidad de carga y que más colombianos puedan visitar el área, es que todos los visitantes deben entrar a pie y será sancionado todo visitante que se encuentre cabalgando al interior del PNN. Los caballos serán limitados para usos específicos autorizados y para el rescate de visitantes en caso de problemas de salud.

Como solemos hacer los montañistas, para disminuir problemas de falta de adaptación a la altura, se aconsejará a todos los visitantes que aspiren superar la cota de los 4.000, que pasen por lo menos un día y una noche entre los 3.000 y los 4.000 metros. Esto mejora la posibilidad de adaptarse a los cambios de presión para evitar el llamado mal de altura y de paso genera demanda de servicios de alojamiento, guianza y alimentación, que deben ser suministrados por comunidades locales.
Como montañistas, escaladores y caminantes, debemos contribuir y participar en la propuesta de conservación y manejo del PNN el Cocuy. Las mesas de trabajo están abiertas.

 

Juan Pablo Ruiz Soto

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