UN GINEBRINO INVENTA EL ALPINISMO

Horace Bénédict De Desaussure

Horace Bénédict De Desaussure

En tiempos no tan remotos el hombre mantenía una esquiva relación con la alta montaña a veces con interés y otras con terror, bien porque pudiese encontrar azufre o valiosos cristales o porque estaban habitadas por dioses y demonios; representaban un concepto mitológico e irracional que se desprende de lo inhóspito, agreste e inaccesible.

Si no era por necesidad el hombre prefería evitar la alta montaña, evitaba la dureza y los rigores de las altas cotas y nunca fue vista como espacio de aventuras, de atracción o de pasión.

Pero el 24 de julio de 1760, un joven ginebrino llamado Horace Bénédict de Saussure contempló el macizo del Mont Blanc con otros ojos; ese “complejo laberinto de agujas de granito, paredes vertiginosas de nieve y enormes ríos de hielo fracturados que descienden hasta los profundos valles” le conmocionó profundamente el corazón quedando cautivo para siempre por la alta montaña.

El joven Horace acababa de concebir la idea de que el Mont Blanc podía y debería ser escalado. Ese día de verano, sin haberlo previsto siquiera, por primera vez se había instalado en la cabeza y en el corazón de un hombre, casi que contra toda lógica, un sueño arriesgado e irracional. Horace Bénédict De Saussure acababa de inventar el alpinismo.

Bajo la concepción enciclopedista, De Saussure a los veintidós años ya era un profesor que dominaba la geología, la botánica, la física y la filosofía, pero además de esas virtudes académicas era también noble, sensible y desinteresado, un hombre que representará la aventura de la razón y el afán de descubrir y conocer, de interesarse en lo desconocido.

El genio ginebrino idealizó una nueva realidad viendo con nuevos ojos las montañas que le rodeaban. La evidencia de que la montaña es, sobre todo, la idea que nos hagamos de ella y que lo importante es la relación directa que establecen el hombre y la montaña es la genial aportación al concepto de aventura de De Saussure.

Como justo triunfo a sus anhelos, el 3 de agosto de 1787 , a sus cuarenta y siete años, De Saussure lograba poner los pies en la cumbre del Mont Blanc.

 

Monumento a De Desaussure en las calles de Chamonix

Monumento a De Desaussure en las calles de Chamonix

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