EXPEDICION ECUATORIANA COCUY – 2014

Expedicionarios en la cumbre del Pilar Sur del Cóncavo

Expedicionarios en la cumbre del Pilar Sur del Cóncavo

Después de aclimatar y calentar motores con un poco de escalada deportiva y tradicional en Suesca, Macheta y Florián, emprendimos nuestro viaje a la Sierra Nevada del Cocuy Nicolás y yo habíamos visitado las paredes orientales y occidentales de los Ritacuwas años antes, así que ahora nuestros objetivos eran en la parte sur de la sierra, donde las paredes del Cóncavo, Toti y Pan de Azúcar eran las que mas nos llamaban la atención.

Salimos el 2 de enero por la noche con dirección a Cocuy, un pueblo muy bonito en las faldas de la Sierra. En la oscuridad del bus empecé a escuchar que la gente se movía y hacía ruido, me percate de la hora y eran las 4am. De pronto el asistente dijo “llegamos a Cocuy!” sorprendido por el tiempo record que había hecho el conductor desperté a mis compañeros y nos bajamos inmediatamente a coger nuestras mochilas.

Esperamos un par de horas a que amaneciera en la plaza principal y empezamos con el trajín. Arreglamos el transporte a la hacienda La Esperanza, hicimos las últimas compras de comida, desayunamos y finalmente nos registramos en las oficinas de Parques.

A las 9am aproximadamente ya estábamos subidos en nuestra minivan que pocos minutos después se pincharía. Casi dos horas después llegamos a la esperanza, y después de arreglar el asunto con los porteadores emprendimos el acercamiento a la Laguna Grande de la Sierra. A penas llegamos montamos el campamento que sería nuestra base para las próximas 2 semanas. Un lugar muy cómodo con vista increíble.

Sin un plan estricto a seguir decidimos salir al día siguiente hacia la pared sur del Cóncavo, donde se encuentra Conspiración Cósmica, una ruta corta pero con largos de calidad. Empezamos con una perdida en el primer tramo pero retomamos rápidamente. Después se venia un 5.1 Id, un 12a y otro par de largos mas fáciles que llevaban a la arista cumbrera. Sorprendidos llegamos a la cumbre con el primer encadenamiento de la ruta, y a la bajada aprovechamos para ver la posibilidad de una línea más directa.

Sin descansar, emprendimos nuestro viaje a la pared oriental del Pan de Azúcar. A pesar de un largo y tedioso acercamiento por la morrena, llegamos muy motivados a la base y empezamos a analizar las diferentes opciones de una nueva línea. Queríamos algo que se pudiera dar en libre y sin muchos bolts, así que después de conversar entre todos decidimos atacar el ala derecha de la pared. Ese día escalamos  los primeros 7 largos de la pared, y a las 2 p.m. decidimos bajar para  buriliar las reuniones y dejar todo listo para futuros intentos.

Dos días después regresamos a la cueva del vivac con el objetivo de terminar nuestra ruta y repetir Guerreros de Terracota por primera vez. Poco tiempo nos tomó llegar al punto mas alto que nos habíamos quedado días antes, y desde alH hicimos tres largos más a la cumbre. Nos fallaron los cálculos

indudablemente, si hubiéramos sabido que quedaban tres, la habríamos terminado el primer día. Sin embargo aprovechamos para ir a la cumbre máxima del Pan de Azúcar y disfrutar de una vista espectacular. Bautizamos a la ruta: “Para que te enamores” V, 5.11d.

Al día siguiente, después de una excelente noche en la cueva, nos dirigimos a Guerreros de Terracota. Nos parecía mentira que solo teníamos que caminar 1 minuto para estar escalando el primer largo. Nico empezó en la punta con mucho frió y estuvo muy cerca de encadenar la primera sección.

Lo entumecidas que estaban sus manos le causaban dolor y poco tacto. Después Felipe se encargaría del segundo, un 5.12d con un crux súper marcado saliendo de una repisa, así que un poco desmotivado por el potencial de caer en ella sacó un estribo y superó ese paso en artificial.

A mí me tocó el tercero, un 5.13? que intenté escalarlo en su mayoría pero sin lugar a duda el estribo fue mi amigo un par de veces. De ahí en adelante nos íbamos turnando la punta encadenando todo hasta la cumbre, con unos largos más lindos que otros pero disfrutando siempre de la altura, el paisaje y la buena compañía.

Cansados de tanta escalada y caminata, decidimos descansar dos días antes de nuestro siguiente reto. Disfrutamos de mañanas y tardes soleadas en la playita de la Laguna Grande, hicimos vida social con otros escaladores y nos alimentamos en forma de grandes quesadillas y pastas gourmet preparadas por nuestro staff de cocina (nosotros mismos).

Eran la 4 a.m. cuando la alarma sonó, desayunamos rápidamente y salimos rumbo a la cara Nororiental del Toti. Con los primeros rayos de sol llegábamos a sus pies y abiertos de boca alucinábamos con los grandes techos característicos de esta pared. Una vez mas nos tomamos unos minutos antes de emprender nuestro viaje analizando cual seria la línea más escalable, en nuestras cabezas nos decíamos “ninguna” no se veía ningún sistema de fisuras muy continuo que digamos.

Sin embargo escogimos uno y le empezamos a dar. Sobrepasamos varios largos duros y algunos bastante expuestos, pero cada vez nos acercábamos más a la cumbre y veíamos la posibilidad de salir ese mismo día. A las 8pm alcanzamos la cumbre máxima y celebramos a lo grande. 400 m de pared con dificultades de hasta 5.12d y un largo (4to) que Felipe nunca se olvidara, un 5.1 1d  que no se cómo hizo para llevárselo. “Aún queda el alma” la llamamos en honor a nuestra única cuerda simple que tenía tres lascados que se le veía hasta el alma y solo andaba remendada por un poco de esparadrapo.

Para terminar la temporada con pie derecho y ya con la batería llegando a su final, decidimos abrir la ruta directa en el Cóncavo, que cruza a la existente en la mitad y sigue directo a la cumbre. Son 4 largos, 3 de los cuales son verticales, sostenidos y estéticos. Conspiración Ecuatoriana (IV 5.13a).

Nos vamos de este increíble lugar con experiencias inolvidables, grandes recuerdos, nuevos amigos y muy agradecidos con la comunidad de escaladores colombiana por su apoyo y por todo el trabajo y esfuerzo que han puesto en esta y en otras zonas del país.

Muchas gracias a toda las personas que nos siguen y apoyan de una u otra manera para que estos sueños se hagan realidad, a nuestros auspiciantes Explorer y Petzl por confiar en nosotros, y finalmente a Felipe y Nico por su compañía y gran muestra de trabajo en equipo.

 

Roberto José Morales

 

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