Encadenando las fisuras más duras de Suesca

Encadenamiento de Pedro Tetrapiedra 5.13 a

Encadenamiento de Pedro Tetrapiedra 5.13 a

La escalada en Colombia está viviendo un momento especial, ahora es más común ver jóvenes encadenar grados altos de rutas deportivas o destacarse en torneos. Y probablemente seguiremos viendo esta progresión de la escalda local, principalmente en la deportiva, competitiva y el boulder.

A pesar del impulso que están viviendo estos tipos de escalada, hace poco más de un año decidí orientarme hacia los orígenes, la escalada tradicional, la que ha hecho internacionalmente famosa nuestra escuela principal: los Farallones de Suesca. Aquí realizar rutas multilargos es uno de los planes favoritos de los escaladores, y hasta las rutas deportivas necesitan de protecciones. Así, empecé el proyecto de escalar la mayor cantidad de fisuras suescunas.

Arranqué con Mandahuevix, una fisura muy clásica de Suesca de grado medio. Como me había dedicado únicamente a escalar vías deportivas, estos primeros pegues me costaron mucho. No sabía poner los stoppers y no entendía bien lo de empotrar en las fisuras, por lo que caí varias veces en el crux de la ruta.

Sin embargo la mayor diferencia de escalar una ruta deportiva a una tradicional, no tiene que ver con la fortaleza física sino con la mental. En la tradicional se necesita un esfuerzo de concentración adicional para poner óptimamente los seguros móviles y además se necesita mucho valor para poder llevar la escalada al límite y caer sobre estos seguros.

Poco a poco fui mejorando técnica en fisura, y comencé a escalar fisuras cada vez más difíciles y poco escaladas como Full Moon, La Cosa Nostra, Regreso al Futuro, Soda y Limón y la Espina. Incluso conocí una fisura excelente, muy paralela (que no se esperaría ver en Suesca) y que pocos escaladores saben que existe, Rumbo Perdido.

Hace poco logré encadenar Pedro Trepapiedra, ruta liberada por el ya famoso y muy fuerte escalador Jairo Bogotá, y que es considerada como la fisura más dura del parque. Estos pegues me dejaron muy motivado a continuar escalando fisuras, cada vez más fuertes, física y mentalmente, y a establecer mis propias rutas aprovechando el gran potencial de Suesca y en otros parques de escalada. Y espero que esta nueva generación de escaladores también se motive a aventurarse a aceptar el reto físico, y sobretodo mental, de escalar fisuras de alto nivel.

Juan Camilo Ramírez “Champ”

Encadenamiento de Rumbo Perdido 5.11 c/d

Encadenamiento de Rumbo Perdido 5.11 c/d

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