LABERINTO EN EL GLACIAR PIJAO

4:30 am, confort y recuerdos mundanos a un lado, piolets y crampones al otro, el día promete. A las 5:10 am estamos en la base del glaciar: frio, oscuro, rígido. Edu “Sasquatch” toma la delantera haciendo un gran esfuerzo en el primer escalón. En el segundo largo nos adentramos en el mundo de la verticalidad, donde los recuerdos de tiempo atrás, se enfrentan con la serenidad del momento, Fueron dos años en los que al ritmo de nuestro equipo VIVAK crecimos como montañistas, como personas y como escaladores hacia una mejor técnica y conocimiento de las montañas, hacia el balance entre el riesgo y la capacidad que da la experiencia.

La ruta continúa entre seracs y grietas, traversos aéreos y delicados son los pasos claves en la salida a las rimayas superiores. El camino nunca fue tan claro, en el silencio de las “reuniones” se percibía la incertidumbre de la senda; es aquí donde recuerdo a Maria Coffey, y su visión sobre la conexión de los montañeros con nuevos planos de la conciencia donde a través del riesgo se abren nuevas puertas que nos muestran el camino, o sencillamente enseñan a creer más en la intuición. Con ello en mente, continuamos con la convicción del no retorno como opción y la seguridad que la senda elegida es la correcta.

Un par de pendientes moderadas y un paso corto pero clave que se acerca a la vertical ha quedado atrás. En este punto decidimos aplicar la concepción de seguridad=rapidez. Más anclajes se quedan en el arnés y avanzamos rápidamente. Después de una constante sucesión de puentes de nieve, se visualizan las rimayas superiores que preceden a la cima. Superamos una última y larga canaleta hasta la base de las cornisas que nos recibe sin un paso viable, sin vía, sin oportunidad alguna.

Decidimos adicionar un zig-zag final: un largo traverso para conectar la arista de la ruta normal occidental del glaciar Shimmer, y de allí el camino estaba libre hasta la cima, donde solo quedaba saborear ese fugaz instante de felicidad absoluta: habíamos dejado sobre los torturados hielos del Pijao una nueva afrenta al individualismo, una enseñanza más de la hermandad y al verdadero sentido de la palabra “Cordada”. ¡Gracias!

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