DIEZ AÑOS DESPÚES. La historia detrás de la escalada.

Todas las buenas rutas de escalada tienen grandes historias detrás, protagonizadas por excelentes escaladores. Suesca está llena de este tipo de magníficas vías, como es el caso de Pedro Trepapiedra, abierta y liberada por dos grandes de la escalada Colombiana.

Luego de pasar la gran alegría de haber encadenado rápidamente esta ruta tomé la guía de Suesca buscando otra fisura fuerte que aún no hubiera escalado.

Fue así como encontré “10 Años Después”, una extensa fisura de techo ubicada al final del farallón, muy poco conocida y escalada. La primera vez que la escalé me sentí decepcionado, simplemente me pareció imposible. Dado que no tenía referencia de cómo escalarla, decidí invitar a todos los escaladores que conozco que les gusta la fisura, para que me ayudaran a descubrir la lectura de los movimientos. Así fue que, hablando sobre esta fisura, fui conociendo la historia que hay detrás de esta fuerte ruta.

José Luis Pereyra fue un gran escalador venezolano que en una de sus visitas a Colombia realizó la apertura de esta magnífica línea junto a Arturo Saad, diez años después de haber abierto Avenida Caracas -5.11b-, de ahí el nombre
de la ruta. Luego de esta hazaña, siguió cosechando escaladas espectaculares, como sus múltiples records de velocidad
en El Capitán, al lado de los mejores escaladores de Yosemite.

Además liberó la fisura más dura de norte américa en su tiempo “No Way José”, que sigue siendo una línea con la que los mejores escaladores del mundo se ponen a prueba. Años después, durante una escalada en Potrero Chico (México), en una ruta de alta peligrosidad, tendría un lamentable accidente fatal.

Más motivado que nunca por esta increíble historia decidí que no iba a dejar de intentar 10 Años Después hasta que lograra escalarla hasta la estación sin caerme. Fue así como poco a poco sentí que mis dedos, manos y pies se iban acostumbrando a los empotres en la fisura y mis músculos aprendían a realizar los movimientos.

Luego de una docena de pegues y de haber estudiado y ensayado cada pequeño movimiento fui capaz de conectarlos todos hasta el final del techo. Pero seguía cayendo en el último paso, que consiste en un exigente dinámico
a una presa roma muy escondida afuera del techo. Al final y gracias a la gran ayuda de mis compañeros de escalada logré encadenar la ruta con la gran emoción de saber que le había seguido los pasos a uno de los mejores escaladores latinoamericanos que ha habido.

En el debate sobre la graduación de las rutas, debido a la gran subjetividad que puede haber en la dificultad de una ruta, sugiero cambiar el sistema de nomenclatura a como lo tienen en Indian Creek, así Pedro Trepapiedra y 10 años después serían 5.12+.

Por: Juan Camilo Ramírez

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