MANOLO BARRIOS y los 30 años a la Sur del Aconcagua

Screenshot_1El pasado 23 de febrero se conmemoraba una de las efemérides más importantes del
montañismo colombiano: los 30 años del primer ascenso nacional a la pared sur del
Aconcagua, realizado por Manuel Arturo Barrios en compañía de 4 mendocinos.

En 1984 “Manolo” Barrios logró convertirse en el primer colombiano en alcanzar una cumbre de más de ochomil metros; lo hizo en el Broad Peak. Desde entonces, obtiene un reconocimiento nacional y es vinculado al Programa Deportista Excelencia de Coldeportes, nombramiento que le garantizaba los fondo necesarios para emprender nuevas expediciones por las montañas suramericanas.

Con recursos gubernamentales Manolo viaja por Ecuador y Perú alcanzando las montañas más altas de estos países. Pero la dicha no alcanza para tanto y prontamente esos recursos fueron suspendidos y Manolo volvió a ser el  montañista autofinanciado que siempre fue.
Así llegó a tierras argentinas por primera vez en compañía de Miguel “La Langosta” Vidales para intentar el Aconcagua. Durante este viaje los colombianos no intentaron la pared sur pero Manolo inició una estrecha amistad con los mendocinos que dos años después fueron sus compañeros de aventuras.

En 1985 Manolo volvió al Aconcagua; esta vez decidido a intentar la pared sur junto con sus amigos mendocinos que también estaban obsesionados con esta pared. Pero este año  la fortuna tampoco estuvo de su lado y un fuerte seísmo sacudió la provincia de Mendoza; por las pendientes del Aconcagua rodaban piedras gigantescas que incluso algunas llegaban hasta la base.

Manolo recuerda cómo tuvo que saltar y esquivar rocas que se precipitaban rodando a toda velocidad destruyendo todo a su paso por el Campamento Base. Marcharon entonces con la promesa de volver el año siguiente y finiquitar la deuda pendiente. Y así fue! El Manolo sin patrocinio arribó a  Mendoza después de un interminable viaje por tierra desde su natal Ibagué; sin dinero pero con mucho coraje pijao, decidido ingresó a cumplir su sueño del Aconcagua junto con Alejandro Randis, Miguel Sánchez, Daniel Rodríguez y Domingo Álvarez.

La ruta elegida fue la clásica  francesa del 54 ya que la consideraron más consistente después del sismo del 85. Durante 6 días con sus noches estos 5 montañistas lucharon por sus vidas mientras salvaban una a una las dificultades de la Montaña. Estudiaron los peligros objetivos y realizaron rápidos movimientos para minimizar los tiempos de exposición a la caída de piedras y avalanchas, lo que constituye la mayor causa de accidentes en esta  vertiente de la Montaña.

Manolo recuerda la instalación de los campamentos de altura sobre ínfimas repisas y uno de ellos en especial donde tuvieron que dormir colgados para no deslizarse por la pendiente. Entre risas y con sus ojos mirando a los recuerdos, nos cuenta su experiencia con el “Fuego de San Telmo” en la  pequeña repisa que estaba usando de baño cuando una leve descarga eléctrica recorre su cuerpo.

Nos cuenta que la vía no es obvia, tiene muchos vericuetos y es muy mezquina con quienes se atreven a recorrerla. Sin embargo fueron descubriendo los pasos secretos y ganando altura día tras día. Ya en lo alto de la pared, Manolo se maravilla observando la “salida Messner” y agradeciendo que ellos no iban por allá.

El día sexto, justo antes del anochecer, alcanzan la cima y un grito al unísono del grupo de montañistas celebra la hazaña. El cansancio mina sus cuerpos pero con la dicha de haber sobrevivido, se deslizan por la vía Normal casi como si fuera un juego.

En Argentina este ascenso significó un hito en el montañismo mendocino. En Colombia fue una salida más de Manolo. Aún así, 30 años después, Manuel Arturo Barrios sigue afirmando que el ascenso a la pared sur del Aconcagua ha sido la escalada que más satisfacciones personales le ha dejado, incluso más que el Broad Peak o el mismo Everest.

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