EL CHIRIBIQUETE. LAS ROCAS MAS ANTIGUAS Y REMOTAS DE LA TIERRA

screenshot_2La Serranía del Chiribiquete es considerada como uno de los lugares más inexplorados del planeta. Posee una riqueza increíble que en occidente todavía no hemos logrado  dimensionar. Ubicado en los departamentos del Caquetá y el Guaviare, en pleno corazón de la Amazonía es un área que desde donde se observe tiene muchas potencialidades.

Para los biólogos, geólogos, antropólogos, arqueólogos, ornitólogos y demás seres humanos inquietos resulta un lugar paradisíaco y prístino. Para todas las áreas de la exploración, este mágico lugar, casi desconocido, se manifiesta supremamente tentador. Por las mismas razones lo reconocen como el “mundo perdido del Amazonas” o “el último
rincón del amazonas por descubrir”; definitivamente una riqueza invaluable.

He tenido la oportunidad de sobrevolarlo 6 veces con ColombiaOculta. org y creería que no me aburriría de volver a abrir las alas de mi mente para entrar, otra vez, a ese portal sobrenatural, real y majestuoso. Es absolutamente alucinante lograr ver con ojos propios la magnitud y exuberancia de este parque natural, el más grande de Suramérica, con más de dos millones setecientas hectáreas.

Lugar de sumo respeto. Ancestralmente, los indígenas sabedores de la Amazonía, aún vivos, lo reconocen como uno de los lugares más sagrados del planeta. Aquí se encuentran las piedras más antiguas de la Tierra. Geológicamente, estos grandes tepuyes de la Amazonía, que hacen parte del escudo Guyanés, fueron las primeras formaciones rocosas del globo; por lo tanto, como le dicen los indígenas a las piedras: “los grandes abuelos o guardianes del Amazonas”.

No hay en otro lugar del mundo un sitio como este. ¿Para escalar? INIMAGINABLE.
¡El paraíso vivo! Hay paredes y más paredes… y muchas más. Adicionalmente de la dificultad en el acceso. Ir allá, más que una expedición, es un peregrinaje al corazón
de la Amazonía. Es contar con el permiso de los espíritus de la selva (y los de parques) para
poder entrar en ella. Es lograr avanzar por las crecientes o decrecientes de los ríos, chorros y raudales de los innumerables kilómetros de ríos por navegar.

Es profundizarse en los bosques selváticos nunca antes pisados por los occidentales. Es quizás escuchar la furia del jaguar o ver la magnitud de la anaconda. Esta es la pureza innegable que se debe comprender para poder llegar allá. ¿El permiso? Lo dará la selva. Los primeros ascensos no están registrados en el mundo del alpinismo, pero si hay rastros de pinturas rupestres a elevadas alturas.

Ellos fueron los pioneros, no sólo en subir las paredes, sino en habitar América. La comunidad extinta Karijona dejó grabado un innumerable legado de pictogramas,
de los que se han encontrado más de 600,000 en las paredes de las formaciones rocosas y se sospecha que puede haber un sinnúmero más sin descubrir.

Mensajes, lecturas y regalos indescifrados que dejaron los antiguos en sus ceremonias
chamánicas a nuestras generaciones y que hoy en día son uno de los tesoros histórico-culturales más importantes que tenemos en Colombia; los cuales datan de hace aproximadamente 19,500 años.

Las formaciones rocosas comprenden un sinfín de laberintos, arcos, mesetas, terrazas,
avenidas de selva entre pared y pared, fortalezas en piedra, cañones y cascadas provenientes de ríos subterráneos que salen desprovistos a saltar largas caídas y despeñarse a remansos que serpentean entre la espesura de la selva sobre los principales
ríos como el Mesay, el Cuñaré, el Ajajú o el Apaporis entre otros.

Navegarlos es entrar en un estado mental de monotonía larga y absoluta, es adentrarse al espíritu de la selva. Es un viaje adentro, adentro, bien adentro. El Parque Nacional Natural
Serranía del Chiribiquete, uno de los lugares más remotos del planeta, se encuentra cerrado para los visitantes.

No cuenta con infraestructura ecoturística  y en este momento no está permitido el ingreso a la zona. Como raro e interesante en Colombia, los lugares hermosos, con su magia misteriosa de difícil acceso se encuentran cerrados, o en erupción, o con aprietos. Viva la magia de Colombia y su dificultad! En todo caso, como he escuchado por ahí: “esos lugares
se cuidan solos y por eso no se llega tan fácil”. Ojalá el Chiribiquete permanezca intacto e intocable para siempre.

Texto: Iván Macías
Fotos: César David Martínez
Sobrevuelo: ColombiaOculta.org

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