EL ORIGEN de las Alturas

Así nombramos este viaje que sería el primero con dos objetivos por cumplir. En nuestra mira, los dos montes que por cuestiones geopolíticas, se han disputado el punto más alto del viejo continente y ambos parte de nuestra Expedición Colombia–Europa 2016, que hace parte de nuestro gran proyecto “7 Colmillos Continentales” cuyo objetivo es alcanzar el punto más alto de cada continente.

El Equipo Huella de Montaña, que para esta Expedición fue conformado por dos de sus fundadores Ana Isabel Bustamante y Nicolás Díaz y su más reciente integrante, Gabriel Jaime Moran, partió el 16 de julio rumbo a Europa con el fin de alcanzar los 4810 msnm del Mont Blanc ubicado en Chamonix – Francia y posteriormente los 5.642 msnm del Monte Elbrus en Rusia. Iniciamos esta aventura en Chamonix, capital mundial del Alpinismo, y sitio donde nos concentraríamos antes de ascender el Mont Blanc, cuna de esta hermosa actividad.

Imponente se veía a los alrededores de este poblado. Y no sería menos la forma en que nos recibió al ascenderla. Desde Nid d’aigle comenzamos el ascenso para llegar a una extensa zona helada donde se ubica el refugio Tete Rousse, el cual pasamos de largo pues nuestro itinerario lo habíamos recortado en 1 día por problemas previos con la aerolinea y el equipaje, el día de cumbre quedó a ras para un tempestuoso ascenso al límite del mal clima pronosticado.

Solo habría una oportunidad de hacer el ascenso. A las 2:00 am estábamos listos para la ruta a cumbre, el clima
amenazaba desde el comienzo. 3 horas de lucha contra las malas condiciones, nos llevan al límite, los ojos abiertos al
100% para estar atentos a la ruta cuyos trazos los borraba la nieve que caía, el frio que entumesía los dedos, y la respiración helada, convertían este ascenso en un reto que no estaba en los planes según los reportes climáticos, pues las   malas condiciones llegaron 1 día antes.

5am, el Refugio Vallot estaba frente a nosotros, una fortaleza metálica que no esperábamos encontrar y en la que nos refugiamos inmediatamente. Luego de permanecer allí durante dos horas tratando de recuperar el calor y a la espera de mejores condiciones, decidimos retomar el camino. Retornar era renunciar a una de las dos cumbres de esta Expedición.

Con determinación  ascendimos las delgadas aristas que en su silencio susurraban el peligro de caer a alguno de sus costados, pero que el manto blanco sobre la nieve además de impedir observarlas, se confundía con ella, haciendo que los pasos en ocasiones fueran realmente pasos de fé. A las 9:40 am del 21 de julio logramos hacer Cumbre en esta Montaña, el lado oriental de Europa era un objetivo cumplido! La emoción nos embargaba envueltos en el blanco y espeso paisaje. “Poca visibilidad, pero mucha felicidad” En una Montaña tan concurrida, tan solo fuimos 3 cordadas que ese día alcanzaron la cima de los Alpes franceses.

Después de disfrutar ese momento emprendimos el retorno nuevamente al refugio Gouter donde descansamos para, al día siguiente, en medio de peores condiciones, descenderíamos a Chamonix a celebrar el paso por el Monte Blanco.

ELBRUS
El 28 de julio nos encontrábamos en Terskol balbuceando las escasas palabras en ruso que aprendimos y con rumbo hacia Azau para tomar las telecabinas. En medio del ascenso una tormenta amenazaba a nuestras espaldas, la zona de Priut fue el lugar que entre rocas nos resguardó del frío viento y montar el campamento era la prioridad antes que la nieve mojara todo nuestro equipo. El clima había cambiado abruptamente de soleado a una tormenta que duró hasta la madrugada del día siguiente.

Amanece el 29 de Julio y tenemos todo listo para continuar el camino hacia las piedras Pastukhov, un corto pero empinado ascenso es la tarea del segundo día. Este previamente sería nuestro lugar para dar una caminada de aclimatación al tercer día, pero allí estábamos con todo el equipo a cuestas y en tan solo dos días ya montando lo que sería nuestro último campamento desde donde atacaríamos cumbre en la madrugada.

Dada nuestra buena condición física y el rápido ascenso, no tiraríamos al vacío la oportunidad que teníamos con 2 días de buen clima a nuestro favor, así que lo intentamos en el primero de ellos para ampliar las posibilidades de éxito. A las 12:45 am del 30 de Julio comenzamos el ascenso a la cumbre del Monte Elbrus en medio del más inclemente frío, una hermosa luna menguante contrastaba en el vacío con la cuesta helada que se extendía a nuestro costado derecho.

El negro de la  noche se convierte en un azul profundo justo cuando una linea transversal se posaba sobre la nieve, separando la oscuridad y la luz, el frio y el calor, incitaba indudablemente a llevar nuestro helado cuerpo a sentir los primeros rayos de la mañana. Entre las dos cimas de la Montaña observamos el amanecer, pero nuestro objetivo era la cumbre mayor de ellas.

El sol nos ha alcanzado, y el desgaste también, pero poco a poco llevamos nuestros cuerpos a lo más alto del continente europeo. Fue las 7am la hora en que pisamos los 5.642 msnm del techo de Europa, regresó la inexplicable
energía que inunda mente y cuerpo al estar en una Cumbre, y con un cielo plenamente despejado, disfrutamos
de la más hermosa vista, el Cáucaso blanco y gris extendiéndose casi infinito frente a nuestros ojos y a nuestras espaldas la verde frontera con Georgia.

Luego de hora y media de permanecer en la cumbre, descendimos en medio del inclemente sol, llegamos a nuestra carpa, descanzamos, desmontamos campamento y en una misma jornada con nuestras pesadas mochilas, decidimos continuar el descenso. Luego de unas horas ya estabamos fuera de los dominios del Monte Elbrus. Un hermoso contraste de condiciones climáticas tuvimos en esta Expedición, ambas afrontadas con la determinación que nos caracteriza, cobijados por la niebla en el Mont Blanc y abrazados por los rayos del sol en el Elbrus.  Distintas condiciones en el ascenso y la cumbre, pero siempre la misma sonrisa en nuestros rostros.

 

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