La Mojarra Salvaje

Screenshot_1Las reuniones previas al festival estaban plagadas de opiniones sobre como minimizar los riesgos, que para esta ocasión no solo estaban constituidos por bloques sueltos, chapadas complejas, “pasitos precarios” o largos vuelos, ahora los participantes debían cruzar una vía ferrata, bajo sus pies un abismo de doscientos metros.

Algunos meses atrás, una “comisión de aperturistas” había arribado a La Mojarra, encabezados por Fercho, su buril y Diego, los más enconados conocedores del arte de abrir vías y sus secretos se ubicaron bajo el enorme farallón bautizado como La Mojarra Salvaje, dos años atrás Richy y Ale habían abierto una hermosa fisura llamada Magdalena, el trabajo recién comenzaba, fijaron las primeras cuerdas y pusieron la “primera piedra” de lo que vendría, la tarea era titánica, la “Jefa” había pedido treinta rutas nuevas y un paso seguro hacia la zona.

“De acuerdo a los libros y mi experiencia, pienso que la mayor dificultad es la vía ferrata, las vías las abrimos con facilidad”, expresaba Jairo Bogotá, “eso es breve”, contestaba su hermano Jorge. Trabajaron con ahínco y pasada una semana la gran mayoría de las líneas estaban listas. “Solo falta escalarlas, darles el grado y limpiarlas”, recomendaciones de Mateo Franco, “tres aspectos menores” pensó para sus adentros Giova Carrillo.

Todos parecían ignorar un detalle adicional: la vía ferrata, un paso de veinte metros de guayas y varilla roscada que conecta los afloramientos rocosos; Richy y sus secuaces, léase Juan Pablo, Santi, El Cali y Juancho habían iniciado su construcción meses atrás, aún antes de pensar en el festival de Enero. Más de veinte pasos, media docena de chapas y alrededor de 45 metros de guaya fueron instalados para minimizar los riesgos al cruzar.

Casi al mismo tiempo otro grupo se concentraba en la apertura de las rutas más cercanas; fisuras, vías mixtas, tramos cortos y explosivos fueron apareciendo justo debajo del Refugio La Roca, en total más de veinte vías nacieron para el festival.
Noche anterior al evento: treinta cordadas listas, treinta estrategias, sesenta abstemios, sesenta morrales, treinta discusiones, sicólogo para algunos, todos a dormir temprano, mañana será un gran día.

Domingo 8 de Enero. Zona de charla técnica, siete am, staff y organizadores ruegan a los participantes llegar, la hora cero se acerca y aún tienen mucho por decir. Lentamente, muy lentamente, las cordadas empiezan a arribar, se entrega indumentaria, topos, refrigerios y se comienza la charla, indicaciones sobre la seguridad van y vienen, recomendación de un escalador a otro, los organizadores interrumpen para aclarar el modelo de competencia y la puntuación, Dunia pregunta, nadie parece escuchar, al parecer todos tienen claro lo que deben hacer.

Ocho am, todos corren, se evidencian las estrategias, ahora están en manos de los jueces, encadenar o abandonar equipo, no hay más opciones, todo es camaradería, “buen voltaje y amor” grita Migue, cientos de pegues, miles de sonrisas, estados de ánimo cambiantes, aplausos, voces de apoyo; once am, se acaba el agua y de paso las fuerzas, unos van a cruzar la ferrata, otros regresan, en su mayoría derrotados, Sebas y El Rolo pican en punta, Alita y Yura los siguen de cerca.

Hora del refrigerio, algo que reponga las fuerzas o en su defecto le ayude a la cabeza, empieza la segunda parte, dos de la tarde, la lluvia amenaza, la lluvia comienza, solo Angie quiere escalar las paredes húmedas, los racks cuelgan en los arneses, las gotas no cesan, excusa perfecta contra el cansancio, tres y treinta de la tarde, el cielo cambia de color, las cuerdas vuelven a los grigris, últimos pegues del día, algunos necesitan sumar, otros tan solo quieren continuar divirtiéndose, todo ha salido bien, los fantasmas han desaparecido, solo resta correr para entregar los puntajes, los abstemios desaparecen lentamente, el cansancio es evidente al igual que los ganadores.

Una vez más el festival organizado por El Refugio La Roca ha sido un éxito. Reunión número 30: ¿Cuantas vías abrimos para el próximo año?.

Textos y Fotos: Refugio La Roca

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